Azkena, no por mucho madrugar amanece más temprano. Segunda jornada
Después de esta pausa dramática (pereza mortal seguir con la croniquilla, no esperéis nada tan jugoso como la primera), continúo con el sábado en Mendizabala.
Por dónde iba…
En nuestra sutil decadencia y acomodados veintitantos, la primera noche dormimos en mullida cama de sábanas limpias, la mañana la inauguramos con energizante ducha sin necesidad de poner unas chanclas de barrera entre el suelillo y nuestros pies y el mediodía lo pasamos devorando una sanota ensalada de pasta. Todo para enfrentarnos a otro agotador día. Sí, el recinto de acampada para la chusma, nosotros tenemos clase. Cof.
Más sudor y guitarreo
Total, que entre pitos y flautas y el sol de justicia que presagiaba quemaduras de primer grado, nos perdimos a Marah (tocaban a las cinco de la tarde, a quién se le ocurre), y mira que les tenía ganas en directo… Pero sí llegamos cuando ya iban por la mitad de su actuación Gang of Four.

Hale, a tragar con otro hombre maduro sudoroso, esta vez con una chaqueta de lino azul, o tejido similar, con un corte preocupantemente ochentero y tremendas marcas de sudor (no llevaba nada debajo, para qué, ahí luciendo torso, qué empacho de pechos escurridos, coñe). El cinturón a medio abrochar o medio desabrochado, como ustedes gusten, chorro de voz interesante y mucho movimiento y bailoteo en general. Nada reseñable, guitarras estridentes y poco más. Entretenido.
Luego sufrimos poco rato a Eagles od Death Metal, un soberano tostón guitarrero que nos invitó a salir del recinto a por birras baratas.
No sólo de rock vive el festivalero
Y claro, en un festival de este cariz, la verdad que "cantaban" un poco Big Star. Yo feliz de oír su September Gurls —cada vez me recuerdan más a Teenage Fanclub— pero la sensación a mi alrededor era de aburrimiento y "qué hacen estos sosos aquí". (Ignorantes…). Vale que Alex Chilton no es la alegría de la huerta —por ahí leí que esta era la única actuación en la que estaba prohibido, expresamente, sacar fotos—, pero es uno de esos grupos que hay que ver, aunque se le notase al jefe como algo… desangelado.

Mira mi pecho tatuado
Con Red Kross sin convencernos (cielos, lo primero que escuché de ellos hace años fue una versión de los Carpenters) nos volvimos a cervecear, para resultar gratamente sorprendidos a la vuelta con unos para mi desconocidos Buckcherry.
Me divertí muchísimo con ellos y, sobre todo, sacando fotos al pedazo de chulo que se come el escenario agitándose sin parar. Todo lascivia y tatuajes (sin camiseta, pero en este caso es de agradecer) y mucha energía sacada de a saber qué sustancia. Y por fin carnes prietas, señor, qué cruz, aunque menuda sobredosis de ego se adivina debajo de tanta tinta verde en el cuerpo (qué cuerpo) y tinte rubio en la cabeza (me abstengo de prejuzgarlo, seguro que es inteligentísimo).
Pues eso, contundencia, guitarras aceleradas, energía arrolladora con un temazo provocador como el torso del frontman, ese "I love the cocaine". Una crónica más detallada aquí.
Y para terminar… tachán… New York Dolls. ¡Nos los perdimos! Nuevo disco y un Personality Crises asegurado… Razones personales, ejem, y no referentes a mi persona, valga la refanfinfla. Alonso, esta te la guardo.
NOTA 1: sigo enlazando cada grupo con su myspace.
NOTA 2: subo estas y otras fotos aquí.









