Croniquilla del Pura Vida
No hay mucha oferta cultural en Madrid, no. Por éso, cuando hay algo gratis, la masa se desboca. Y éso pasó el sábado en el festival Pura Vida.
A pesar del error de cálculos (vamos, que posteé sobre ello y ni así me enteré de la hora del asunto, llegamos de milagro) pude disfrutar doblemente —porque era por la patilla, claro— de Hidden Cameras y Sidonie.

Los Hidden ya estaban dale que dale a las siete de la tarde, mucha luz, muchísima gente y un árbol de esos madrileños, o sea, gran palo y poca hoja en mitad de la primera fila, que estaba a la altura de la acera. Tenía algo de curioso todo aquéllo en mitad de la calle Fuencarral.
(Dios, mirad qué foto tienen en la web).
Da gusto ver a grupos que se divierten tocando, la verdad, y ellos juro que lo hacían. Presentaban su último disco, Awoo, que os podéis descargar aquí.
Ninguna sorpresa, el público soso, mucho indie gafapasta con cero de entusiasmo; el escenario lleno de gente con instrumentos de cuerda y sonrisa de lóbulo a lóbulo; la teclista al borde del colapso demasiadas veces y el cantante con la guitarra al revés, por algo es un invertido.
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A los cuarenta minutos de acabar los canadienses, Sidonie entró en materia, y las tocaron todas: Dos murciélagos, Joe, Feeling down, Bla bla bla, Fascinado (claro)...
Sobredosis complejo de Jagger y homoerotismo (pico entre cantante y teclista incluido); un negro con rastas en la percusión y vaqueros ceñiditos marcando paquete y piernas como palos; corbatas y rollito indie-molón que empieza a darme cien patadas. Y divertidos, muy divertidos. Risas entre ellos, conversación con el público-qué bonito reencuentro con Madrid y etc e invitación al Supersonic, donde pinchaban por la noche.
Por cierto, el bajista, Jesús Senra, es igualito que Bjorn de ABBA. De verdad. No podía quitármelo de la cabeza.









