Hace un par de días nos sorprendía la noticia del fallecimiento de James Brown. El “reverendo Cleofus James” para los Blues Brothers, “Soul brother number one” para algunos y “el Padrino del Soul” para la mayoría, murió el día de Navidad, a los 73 años de edad en Atlanta de una neumonía severa.
De origen marginal, como prácticamente todos los de su raza en aquella época, un coro de gospel le logró rescatar de la delincuencia y le sirvió como trampolín para lanzarse al estrellato del R&B.
Bailón por naturaleza, se dice que perdía 3 kilos en cada actuación y, la verdad, viendo esta, no me extrañaría nada que fueran cinco los kilos perdidos… ¡parece que lleve patines en vez de zapatos!
Autor de canciones como “Living in America”, “I Got You (I Feel Good)”, “It’s A Man’s Man’s Man’s World” o la incombustible “Sex Machine”, estaba considerado, ya en vida, como uno de los más grandes de la música, junto a figuras míticas como Elvis o Los Beatles.
Una auténtica pérdida para la música. Aunque él decía que había que dejar paso ya a las nuevas generaciones y que él ya había aportado todo lo que podía, seguía ofreciendo conciertos y trabajando activamente para la música.
Descansa en paz, Cleofus.
