Diamanda Galás en el Albeniz

Qué hermosa aparece en esta instantánea, verdad??
En vivo y en directo, como en los pasados 13 y 15 de octubre, pues como que se le notan más los años.
Ha envejecido bien, eso sí. A ratos parece un travelo (sobre todo de espaldas), pero ya les gustaría a muchas, ya.
Como ya saben, la Dama Negra tocó (y como tocó) el piano y cantó en Madrid, hace ahora un par de semanas. Dos conciertos bien distintos, dos fechas en las que pasamos del estupor al puro miedo y de ahí a maravillarnos y caer de rodillas para después espantarnos y a continuación (tras el concierto) hidratar la garganta a base de bien, tal fue la sequedad gaznatil que la turbulenta Galás nos provocó, con tanto plañido, tanto alarido, tanta octava y tanta clase.
Los repertorios de cada concierto, así como las críticas al uso y los infames topicazos de prensa generalista los pueden encontrar Vds. por esos submundos de internet. Aquí nos interesa más contarles que estuvimos, que reímos, que lloramos, que blasfemamos y que mi acompañante me hincó sus delicados dedos en el triceps cada vez que Diamanda llegaba a AQUELLA nota.
Yo, por mi parte, dejé hecho unos zorros el reposabrazos derecho, de tanta inquietud y tanta emoción como me transmitió la Diva.
Faltó Let My People Go, pero nos obsequió con su chirriante visión de O Death y su inquietante cover de Pardon Me, I’ve Got Someone to Kill. Repetiremos, sin duda.
Vds., ya sabemos, pueden seguir con el ska para faltos, el electro para discapacitados o su poster del salón de la mongoloide que canta en Marlango, nadie se lo va a reprochar, se lo aseguro.
Bueno, que no se entere Diamanda. Haganme caso.









